Fuente: www.criticadigital.com Marcelo Pavaza
Después de Todos contra Juan, la productora de Gastón Pauls vuelve a reflexionar sobre la tevé, con un personaje que viaja hacia sus fantasías del pasado.
Después de Tumberos, el actor Germán Palacios cambia el ambiente carcelario de la recordada tira de Adrián Caetano al acomodado de Martín Montesalvo, un operador de bolsa que el mismo día que cierra el negocio de su vida, tiene una revelación que, tal vez, se la cambie para siempre. En la presentación de Mitos, crónicas del amor descartable, dos semanas atrás Palacios fue una de las figuritas difíciles de entrevistar. Sucede así en esas ruedas de prensa donde hay más cámaras, micrófonos y grabadores que personas. “Enseguida te lo consigo” o “hablá con la tele y enseguida te atiende” son las frases que median entre el cronista y la estrella. Ahora, cerca del estreno y lejos de la efervescencia que lo rodeaba, el actor de Art pudo contar de qué va el ciclo que mañana miércoles a las 22.15 comienza en América.
–Otra vez te toca interpretar a un personaje intenso y que cambia en el camino.
–Me gustan los personajes intensos. Y sí, éste comparte con aquel Parodi de Tumberos eso de ir transformándose acorde avanza la serie. Casi arranca en crisis, algo que dramáticamente está buenísimo.
La crisis inmediata tiene un motivo: es cierto que Montesalvo multiplica su patrimonio (al parecer con un dato obtenido de manera sospechosa, algo usual en el ambiente bursátil según Palacios) pero sucede que casi al mismo tiempo le pasa lo que a cualquier hijo de vecino: mientras vuelve a su casa perfecta, al encuentro de su familia perfecta, desde su poderoso auto alemán ve a su mujer (Florencia Raggi) muy acaramelada con otro hombre. “No es tan importante lo que él ve sino lo que le sucede con lo que ve”, explica Palacios. La reacción no parece de las mejores, sino más bien inquietante: los avances del capítulo que pudieron verse lo muestran irascible, serruchando un escritorio por el medio. Una reacción que, sin embargo, es menos desconcertante que los sucesos que habrá de protagonizar una vez establecido su conflicto interior. “El personaje dice ‘yo estoy insatisfecho y voy a encontrar la solución liberando mi libido postergada’ y ahí se mete en un berenjenal interminable”. Un berenjenal que tiene las caras (y los cuerpos, del pasado y del presente) de las sex symbols ochentosas Susana Romero, Silvia Pérez, Mónica Gonzaga, Adriana Brodsky, Silvia Peyrou y Noemí Alan, dominantes en la pared de su viejo cuarto de adolescencia (que su madre –esa gran comediante que es Rita Cortese– ha decidido conservar intacto) y sólo posibles –palpables– por su actual condición financiera.
–¿Y cómo es el choque con la realidad de las “chicas”?
–Violento. Encuentra mujeres que ya no son lo que eran, que han tenido mejor o peor suerte. Formalmente, él es de esa gente que está encorsetada y no actuaría de cualquier manera. Para mí como actor es la aventura de trabajar con estas actrices, que a lo mejor no están acostumbradas a este registro actoral, a este tono, y a ellas les gusta hacerlo porque se sienten atraídas. Cuando hice el primer capítulo con Susana Romero dije ‘es Sofía Loren’. Una mujer madura, atractiva, que de repente sacó un registro increíble. Y eso está bueno.
Al autor (Sebastián Rotstein) le gusta el tema de los superhéroes, del doble, y se nota. Montesalvo se inventa un personaje que lo devuelve al barrio, que lo lleva a revisar aspectos de su personalidad que había dejado de lado, pero nunca pierde la valoración que tiene por su familia. Solamente se ve corrido y, con distanciamiento brechtiano, empieza a mirar un poco ajenamente su vida para volver luego a involucrarse, pero con un enorme conflicto a cuestas. Cuando se le pregunta qué puede suceder, Palacios juega al misterio. Las razones de la revolución interna de Montesalvo y qué le sucederá en los próximos trece martes es un trabajo a dilucidar por el espectador. Sólo adelanta algo que, en principio, hace que el ciclo prometa: “Hay mucho de lo que pasa en este programa que está en lo no dicho, para esos espectadores a los que les gusta leer entre líneas. Por eso las relaciones están en un plano de intriga, obligan a preguntar qué hay debajo de ellas. El acento aquí está puesto en lo que sucederá cuando rasquemos, ¿no?
EL FUTURO Y TODOS CONTRA JUAN. El productor Gastón Pauls habla de Mitos con el orgullo de un padre: “El programa tiene sutilezas de relato que mucho no se ven en Argentina, donde todo te llega masticado. Ojalá esas sutilezas puedan ser leídas. Siento que estamos en la búsqueda de contar las cosas de manera distinta, por lo menos de no repetir fórmulas, que es algo que sucede mucho en la televisión”. Claro que el estreno de mañana es posible, en parte, por la buena repercusión de público y crítica que obtuvo Todos contra Juan, el unitario de Rosstoc que, a fuerza de meterse en el público, forzó a Pauls (y a su socio, Alejandro Suaya) a encarar una segunda temporada: “Estamos empezando a trabajar una idea de guión. Aunque yo no quería, estaba muy ‘anti’ segunda temporada. Pero le di bola a mis compañeros y a la gente de la calle, que me piden que lo haga. No sé para dónde irá ahora Juan, pero me gustaría que probara las mieles del éxito. Si todo se da, empezaríamos a grabar a mitad de agosto”.
