Fuente: www.criticadigital.com
Desde que la periodista Samanta Villar inauguró en la señal española Cuatro el programa 21 días –un docu-reality donde intenta, durante tres semanas, vivir en carne propia distintas realidades– generó unas cuantas polémicas. Por ejemplo, cuando pasó 21 días fumando porro para saber cómo era, o cuando dejó de comer para vivir de cerca la anorexia. Pero esta vez, para la justicia de España parece haber cruzado un límite cuando en la emisión correspondiente al mes de abril recogió chatarra con una familia. El problema es que parte de ella habría sido robada y la conductora fue implicada como cómplice.
El programa que llevó como título “21 días en una chabola (asentamiento)”, mostró a Villar viviendo junto a una familia de El Vacie, la villa más antigua de España ubicada en Sevilla capital. Un día salieron en busca de hierros para revender, pero cuando el ciclo fue puesto al aire apareció el dueño de parte de esa chatarra y denunció el robo del material valuado en casi mil euros. A causa de tal denuncia, el juez de instrucción Nº 7 de Sevilla imputó a la periodista y la citó para prestar declaración el 13 de octubre.
La producción del programa intentó retrasar la audiencia aludiendo que entre el 27 de septiembre y el 22 de octubre la conductora estaría en Bolivia grabando el capítulo “21 días en las minas”, y presentó el pasaje como prueba. Pero el juez rechazó el pedido luego de notar que la compra del pase se había efectuado el 17 de septiembre, tres días después de recibir la citación. De este modo la presentadora acudió al juzgado y declaró durante veinte minutos que no sabía qué iban a hacer los miembros de la familia a la que acompañaba, y que creía que estaban haciendo una broma cuando hablaron de robar chatarra.
La mayor imputación se centra en un video donde se ve a Villar manejando la camioneta en la que se trasladaba todo el grupo, porque era la única de entre ellos con licencia para conducir. Las imágenes la muestran vigilando la operación y afirmando tener “el corazón a dos mil por hora”, un comentario que según la defensa es “típico” de un ciclo de esas características. La escena termina con su voz en off diciendo: “Nunca sabré si aquello fue un robo o no, nunca volvimos a hablar de ello”.
La periodista ya había prestado declaración voluntaria ante la Guardia Civil, oportunidad en la que la fuerza policial la había excusado afirmando que la posible participación en el hecho se debía “al desempeño de una labor informativa, sin ánimo de lucro”. La cadena Cuatro –propiedad de la empresa Prisa– afirmó en un comunicado que “como ya ha demostrado con su declaración voluntaria ante la Guardia Civil, nunca se ha negado a colaborar con la Justicia y lo seguirá haciendo, siempre que así se la requiera”. Por su parte, la familia implicada declaró dos días después librando de culpas a la periodista asegurando que ella no sabía lo que iban a hacer, y cuando hablaron de robar sólo se trató de “una broma para la televisión”.
A pesar de todos estos problemas, 21 días, el ciclo que en su temporada anterior siguieron más de dos millones de españoles, continúa generando controversias y buenas rentas: el formato fue vendido a varios países alrededor del mundo. Mientra tanto, Samanta Villar espera para saber cuál será su suerte judicial.